(martes 4 de mayo de 2010)
Dice Saramago que con la aparición de los blogs, se está escribiendo más, pero peor.
Me preocupa ser una buena verbigracia.
jueves, 20 de mayo de 2010
...
(martes 4 de mayo de 2010)
yo no se si hará ruido un árbol cayendo en el bosque cuando no hay alguien que lo escuche.
Sólo se que suena igual que una nota que nadie oye, una letra que nadie lee, una obra que nadie mira...
yo no se si hará ruido un árbol cayendo en el bosque cuando no hay alguien que lo escuche.
Sólo se que suena igual que una nota que nadie oye, una letra que nadie lee, una obra que nadie mira...
as...
(miércoles 20 de enero de 2010)
...Y entran sus deseos de escribir poemas
¿culpa (acaso) será de las estrell as
que en su desorden de profet as
han prometido a las princes as
tan mal fario en sus tristez as
usual?
...Y entran sus deseos de escribir poemas
¿culpa (acaso) será de las estrell as
que en su desorden de profet as
han prometido a las princes as
tan mal fario en sus tristez as
usual?
Ismael
(viernes 27 de noviembre de 2009)
Yo soy uno y verdadero. Corriente de elefantes blancos pidiendo a Dios prestado el fruto de sus cuerpos tasajeados. Emplasto de futuros dispensados por la mano de alguna buenaventura indecisa que me vio morir antes que verme convidado por cualquiera de sus tantos frutos, mejor podridos que obsequiados. Y llega esta así. La peor de mis verdades.
Yo soy uno y verdadero. Corriente de elefantes blancos pidiendo a Dios prestado el fruto de sus cuerpos tasajeados. Emplasto de futuros dispensados por la mano de alguna buenaventura indecisa que me vio morir antes que verme convidado por cualquiera de sus tantos frutos, mejor podridos que obsequiados. Y llega esta así. La peor de mis verdades.
Advertencia
(viernes 27 de noviembre de 2009)
No soy luz
No soy paz
No soy tiempo
Soy la mano del rencor
Soy esclavo de otras voces
Soy verdugo
Soy El Karma
No soy luz
No soy paz
No soy tiempo
Soy la mano del rencor
Soy esclavo de otras voces
Soy verdugo
Soy El Karma
Vida
(viernes 27 de noviembre de 2009)
Hoy aprendí a morir. Tranquilo. Sin prisa. Certero y seguro de que me ire cuando no tenga más que hacer contigo.
Hoy aprendí a morir. Tranquilo. Sin prisa. Certero y seguro de que me ire cuando no tenga más que hacer contigo.
miércoles, 19 de mayo de 2010
Aquella
(viernes 27 de noviembre de 2009)
Consciente del terror que me genera el mar de ultraviento, me estrujo contra ti, pobre amor, incitándote a perder un poco más de lo que ya has perdido, consolando mis silencios y guardándome este triste amor que aún no encuentra el momento infame de perderse en paz.
Consciente del terror que me genera el mar de ultraviento, me estrujo contra ti, pobre amor, incitándote a perder un poco más de lo que ya has perdido, consolando mis silencios y guardándome este triste amor que aún no encuentra el momento infame de perderse en paz.
Ni con el pétalo de una rosa
(jueves 12 de noviembre de 2009)
¡Detente Juan! Dijo La Bola mientras blandía un machete con pericia.
¡No lo hagas Juan! Volvió a decir La Bola mientras restallaba un planazo en la mejilla de Juan.
¿Serías capaz de hacerme algo? Inquirió nuevamente La Bola al tiempo que un corte certero hacía salpicar la sangre del brazo derecho de Juan.
¡A una mujer no se le toca ni con el pétalo de una rosa! Espetó La Bola mientras escupía con fuerza sobre el ojo izquierdo de Juan.
¡Eres un cobarde! Gritó La Bola mientras de preciso golpe con el filo degollaba fácilmente a Juan.
¡Poco hombre! ¡Te aprovechas! ¡No tienes vergüenza! ¡Machista! Gritaba La Bola mientras veía como Juan se desangraba.
¡Me voy! Yo necesito a alguien mejor. Eres tan débil. Pronunció La Bola con menosprecio, dejando tras de sí al pálido e inerte Juan.
¡Detente Juan! Dijo La Bola mientras blandía un machete con pericia.
¡No lo hagas Juan! Volvió a decir La Bola mientras restallaba un planazo en la mejilla de Juan.
¿Serías capaz de hacerme algo? Inquirió nuevamente La Bola al tiempo que un corte certero hacía salpicar la sangre del brazo derecho de Juan.
¡A una mujer no se le toca ni con el pétalo de una rosa! Espetó La Bola mientras escupía con fuerza sobre el ojo izquierdo de Juan.
¡Eres un cobarde! Gritó La Bola mientras de preciso golpe con el filo degollaba fácilmente a Juan.
¡Poco hombre! ¡Te aprovechas! ¡No tienes vergüenza! ¡Machista! Gritaba La Bola mientras veía como Juan se desangraba.
¡Me voy! Yo necesito a alguien mejor. Eres tan débil. Pronunció La Bola con menosprecio, dejando tras de sí al pálido e inerte Juan.
mala suerte
(jueves 16 de abril de 2009)
¿Que qué he hecho en todo este tiempo? Pues nada güey. Bueno, sí, un chingo de cosas. Ya son diez años desde que salimos de la prepa ¿no? Okei, sí, tienes razón, apenas son diez años, pero ya tienes cara de señor, no chingues. Ya ni yo, que luego luego saliendo de la escuela me tuve que meter a chambear doce por doce de sacaborrachos y luego de veinticuatro por veinticuatro de guardia en ese pinchurriento centro comercial. Ese donde metieron a los ambulantes quesque para que ya no anduvieran en las calles, ¡pero madres que! Esos güeyes se multiplican como gremlins. Ah, pues fue ahí, por cierto, donde vi a la Katia, o bueno, más bien ella me vio a mí, porque si yo la veo primero, me cae que corro aunque me hubieran corrido. Es que la neta a mi me daba mucha vergüenza estar ahí parado y con mi uniforme de policía balín. Agarra la onda de que entonces yo me sentía todo un ejemplar de la clase media. Obvio que me moría de vergüenza por tener que trabajar en eso. Pero el destino luego es medio gacho y a mi me la hizo. Yo parado en la entrada de la calle de donceles y ella pasando en el carro con toda su familia. Bueno, qué más hubiese yo querido que estuviera pasando. ¡No! Se fue a detener justo enfrente de mi y todo por culpa de ese méndigo coche estacionado en batería, que al intentar salir, tuvo que hacer pinchemil movimientos causando que todos los autos que venían detrás se quedaran parados. De todos modos, yo supongo que no habrán sido más de unos cuantos segundos, pero creeme cabrón, a mi se me hicieron semanas. Con decirte que se me hizo más largo todo ese momento, que la semana que tardé en agarrar valor para llamarle a su casa. Sí, en parte porque para entonces tenía como un año de no verla ni hablar con ella, pero principalmente, porque sentía la necesidad de darle una explicación. No sé de qué, pero quería explicarle algo. Quizá mentirle y decirle que sólo estaba filmando un comercial disfrazado de vigilante o que no estaba tan jodido como ella me me debía estar suponiendo o no sé. Ah, eso. Bueno, sí, creo que todo mundo sabía que yo estaba enamorado de ella ¿no? Incluyéndola claro. Y también que ella tenía ganas de algo conmigo, incluyéndome, claro. Pero nunca le llegué porque yo no tenía carro y ella siempre me contaba que su último novio, mayor que ella, la llevaba a todos lados en carro. Que cosas ¿no? Sigo sin tener carro, nomás que ahora ya no me avergüenza. Ah que caray… me vuelvo a acordar y no puedo aguantar la risa. Esa cara que puso cuando me vio, ella en su nave y yo ahí parado. No fue gusto, ni asombro, ni espanto puro: era algo de todo eso y otro poquito que aún no estoy seguro de qué fue. Yo creo que abrió tan grande la boca en ese momento, que por ahí se le escaparon todas las ganas que pudieron haberle quedado. Válgame, que embarazoso. Todavía me acuerdo y se me pone chinito el cuero. Mira güey, haces que me vaya del tema. Pues que te digo que le llamé. Sí, estaba rete pinche nervioso, pero le llamé. La neta, el haberla visto me hizo darme cuenta de que todavía estaba enamorado de ella y eso, al final, me dio más valor que una botella de Tonayan. Ahora que lo recuerdo, sé que se sacó de onda, pero entonces no lo noté. Balbuceé algunas ideas y ella también, hasta que, como para romper ese incómodo cantinfleo telefónico, quedamos en salir y colgamos. Uff, no manches, pa´qué haces que me acuerde, me da risa y un poquito de pena, ya no sé si contarte lo que pasó después. Ta´bien, ta´bien. Le sigo. Pues resulta que llegó el día y yo iba caminando hacia Plaza Galerías. Sí, esa donde los famosos en desgracia llegan a poner sus huellas, ajá, esa mera. Sí, sí, donde están las huellas de Lucerito. Ándale. Esa. Bueno, pues ahí nos habíamos quedado de ver, y yo me acuerdo que veía todo resplandeciente, no sé si por la emoción o por el sol que se colaba entre los tragaluces. Lo malo fue cuando el fulgor amainó, porque entonces la vi llegando y pude notar que no venía sola. Se había traído a una de sus amigas del salón. La neta ya ni me acuerdo de cómo se llama pero fue como una patada de mula a la mera quijada. Como cuando estás boxeando y te conectan uno de esos nocauts que te dejan parado arriba del ring, pero sin poder moverte, totalmente aniquilado. Ni te caes. Sigues de pie, pero ya no puedes hacer nada, ya estás fuera. Y mira… el pedo no fue la amiga que llevó, de cuyo nombre no quise acordarme tanto tiempo que ya logré olvidarlo, no, eso no. El pedo fue darme cuenta, que ella ya no me veía ni como su amigo, ni como el que pudo haber sido algo en su vida, vaya, ni siquiera como su compañero de clase. Me veía como un cabrón al que no podía ver sola. Con el que había que llevar a alguien que la cuidara. Sí, me la estoy imaginando: “ándale fulanita, no seas mala onda, no pude decirle que no a este güey, acompáñame, plis, no seas así, no me dejes sola”. ¿A poco no te la imaginas tu también? En fin, ese día entramos al cine los tres, platicamos un rato los tres y nos fuimos, ella por su lado y su amiga y yo por otro. Nos despedimos con el típico “luego nos llamamos”, pero nunca más volví a saber ni de ella ni de su amiga. Yo me sentí tan mal esa vez, que al día siguiente que llegué a ponerme mi uniforme de policía balín, ya no tenía vergüenza, sólo me valió madres. Tan me valió madres que tiempo después, vi pasar por la acera de enfrente a otra amiga, que por fortuna era muchísimo menos importante para mi vida. Le hablé y platicamos unos cinco minutos. Ella fue un poco más discreta en su expresión facial, pero después de ese día, jamás volvió a contestarme un correo.
No, no es que me tire al ayate, pero es que hace mucho que no me acordaba de todo esto. Chale, hasta se me hace el nudo en la garganta. Y todo porque a mi carnal, que entonces tenía su empresa de seguridad privada, se le ocurrió ofrecerme chamba en cuanto murió mi papá y no supe decir que no. Yo, estaba en shock por lo de mi padre. Y claro, tengo que admitir que al principio estuvo chido. Antes de ir a parar a esa plazucha, las cosas no andaban tan mal. Bueno, al menos los amigos que me vieron en esa primera etapa, no me retiraron el saludo jajaja, es más, luego iban a verme y aunque no lo reconozcan, yo sé que hasta les daba un poquito de orgullo. ¿Y como no? Traje impecable, cola de caballo, porte elegante, la entrada de un restaurante bar con apariencia de muy finolis, y mi oficio: madredor con clase o sacaborrachos de alcurnia, como quieras llamarle. Ahorita me acordé de una vez que fue a verme el Pelaez, el Lázaro y la Rubí. Sí, Rubí, esta chava que les gustaba a los dos pero que a ninguno se le hizo. Esa mera. Iban pasando por la calle y los vi. Claro que salí rápido a saludarlos y en un momento, estaban casi sobre ellos otros dos de mis compañeros. Parecían mastodontes a su lado. Jaja, la cara que pusieron esos tres cuando mis colegas me preguntaron si había algún pedo. Yo nomás les dije que eran mis amigos y se fueron, pero supongo que en ese momento parecí más importante de lo que en realidad era. Es chido apantallar a veces ¿no? Bueno, pues todo iba bien y parecía ir mejor cuando me mandaron a otra sucursal del bar que está allá por el sur, cerquita del Estadio Azteca. Ahí, tengo que confesarte, me jodí bien y bonito. ¿Por qué? ¿Pues por qué más se jode la gente? Me volví a enamorar. Era hostess y se llamaba o más bien se llama Tania. Todavía me sé sus apellidos como si recitara una cantaleta, pero no te los voy a decir ¿para qué? Sólo estuve con ella unas dos semanas antes de que me volvieran a cambiar. No mames, neta no sabes cómo sufrí. Con decirte que ni siquiera tuve ganas de aventarme unas patadas con cierta cocinera que andabame echando ojitos. Sí, es neta. Era la que más me pedía que le abriera la zona de lokers, dónde siempre quedábamos solos. Iba por cualquier cosa o fingía olvidar a qué había ido. Era re coqueta conmigo y por qué no decirlo, estaba guapetona. Pero yo no tenía cabeza para ella o alguna otra que no fuera esa Tania. No cualquier Tania sino esa. La de allá, la del sur. Ni siquiera porque en aquella sucursal tenía bronca con el gerente. Ni siquiera porque en esta sucursal había más acción. Uno o dos pedos a la semana no lo hacían el lugar más emocionante del mundo, pero era más divertido que ninguno. Bueno, ni con eso me hallaba yo. Tanto sentía que me picaban las ganas de volver a ver a Tania, que según yo muy sutilmente, empecé a alegar que no me gustaba estar ahí, que prefería regresarme. Todavía me acuerdo de la sonrisa de mi hermano cuando accedió a regresarme. Fue mitad complicidad y mitad decir “pinche caliente”, pero por lo que fuera, ahí fui a dar de nuevo. Nomás que ella ya tenía novio. Un mesero con cabeza de maceta. Hazme el pinche favor… Pero bueno. Tuvo su merecido por agandallarse cuando yo no estaba jaja. Bueno, él y todos los que la pretendieron. Sí en serio. Uno a uno, bueno, sólo fueron dos en ese lapso, pero ese a ese, los vi destruirse por fuera y por dentro a causa de ella. El otro era un ex mesero de ahí que había sido su novio un par de días. Una ocasión llegó bien pedo a pedirle que regresara con él. Ella le dijo que no y el güey se puso agresivo. Aahhh pero su pinche novio no fue para hacer algo por ella, y menos cuando el pendejo este sacó la navaja de su sacacorchos y amenazó. Yo sí. En parte por que en ese momento le hubiera hecho ese y más paros a Tania, en parte porque mi trabajo consistía en estar a su lado y en parte porque estaba yo bien pendejo. Claro que cuando sacó la navaja de su destapacorchos sí me dio frío. No te rías. Sí era chiquita, pero que tal que me la clavaba en un ojo. Además yo no tenía nada aparte de mis manos y ni todo el amor que ella me inspiraba logró sacar en mi al Bruce Lee que todos llevamos dentro, así que fui valientemente a pedir paro y el único que salió fue un capitán de meseros con su propia navaja de destapacorchos. Sí, es cierto. Ahora lo veo en retrospectiva y qué cagado se ha de haber visto eso, pero así estaban. Los dos. Cada uno con su navajita de sacacorchos. Ahí sí, entonces me sentí Kato, le hice una rudimentaria llave al ex novio gandalla y le quité su arma. Me sentí tan cabrón. Dios, pensé, yo nací para esto. Por suerte creo que Dios no me oyó. Pero bueno, el chiste es que después de eso, el malvado ex novio se fue humillado y no volvió a saberse de él en el medio restaurantero de caché. Pobre güey. Eso le pasa por andarse metiendo con lo mío. Oh chingá, ya sé que nunca fue mío, pero casi. Espérate que ahorita te cuento eso, pero es que no quiero perder el hilo y lo que sigue es la historia de cómo se dio en la madre su novio el macetón. Eso fue la onda. Más le hubiera valido quedarse con su esposa. ¡Sí! En serio, el cabrón era casado, pero le valió madre y todo mundo supo que dejó a su familia por la bella hostess. Ya ves, quien lo manda a casarse a lo pendejo. Pero como todo en la vida se acaba, que me lo mandan a volar. Resultó que Tania no sabía que este güey era casado y con chamacos y pues cuando se enteró no quiso cargar eso en la conciencia. Será porque también tenía un hijo y era madre soltera. Quien sabe. El caso es que el macetón lo pagó caro. A los pocos días lo corrieron porque agarró la peda y empezó a faltar, pero de todos modos cada noche se iba a parar ahí afuera para verla salir y esperar de ella una señal. Y le pasó igualito que buscador de ovnis, se cansó de esperar y nada que recibió la dichosa señal. Al poco tiempo parecía que se había empachado con píldoras para adelgazar. Estaba flaco, ojeroso y del alegre compadre que atendía mesas, no quedó más que una piltrafa. Yo creo que si no se levantó de esa, terminó de teporocho. Lo que son las viejas ¿no? ¿A mi? No, que va, si a mi ni la muestra gratis me tocó. Ni la enviciadora me dio. Yo creo que por eso sigo bien. Pero me cae que entonces hubiera preferido estar mal. Y por poco. Un día, tiempo después, fuimos al cine. Según éramos amigos, pero mis polainas, yo estaba hasta las manitas por ella. Me moría de ganas por besarla, pero me hacía el fuerte. Nomás te cuento que cuando me tomó de la mano, casi se me para el corazón y otra cosa. Bueno, la otra cosa sí se me paró. Fue inevitable. Me acuerdo que hacía un frío medio de la chingada porque cuando ibamos caminando por la calle, a la salida del cine, me quité la chaqueta de mezclilla que llevaba, y se la puse. Era mi chaqueta favorita. No era un saco, no era una chamarra, era mi chaqueta favorita caray. Casi me congelo ese día, pero era cosa que no importaba mucho yendo al lado de ella que me tenía más bien caliente la cabeza y aunque suene cursi, también el corazón. No te rías güey, estoy hablando en serio. Será que tu nunca vas a sentir el amor. ¡Oh, que ya te calles cabrón! Te decía que la verdad, fue gacho, porque después de ese día, nunca más la volví a ver. Ni a ella ni a mi chaqueta favorita. Y nunca le dije nada. No puedo decir que me haya bateado porque nunca piché, pero sé que tuve miedo hasta el final. Yo creo que acostumbrada a ser tan perreada, se hartó de un güey tan pasguato como yo. Oh, bueno, pero es que a mi me enseñaron a respetar a las mujeres. ¡Ah claro! Como debe de ser. Aunque ahora que lo pienso, pinche respeto de mierda, me dejó sin coger y sin novia hasta después de los veinte porque todas me daban miedo. Y no por lo que me fueran a hacer, sino porque pensaba que cualquier cosa que hiciera o les dijera las iba a molestar y me iban a acusar de acosador. Ni hablar de que mi talón de Aquiles siempre ha sido el rechazo y mi fijación con la otredad. Pero no me desvíes el tema que ya hasta estoy entrando en calor. Aún guardo por ahí una tarjetita del bar con la dirección de su padre al reverso. No le he escrito y no creo hacerlo ya, pero ahí la tengo. Aún la miro y la miro y la guardo junto con la promesa de volverla a encontrar aunque pasen muchos años. Quien sabe, eso está de al tiro holiwoodense. Quizá si un dia me da lo Ethan Hawke y a ella lo Gwinet Paltrow, algo suceda. Mientras me consuelo pasando de vez en cuando frente al consultorio de su padre el psicoanalista a ver si de casualidad anda por ahí. Ahora que me acuerdo, un día sí la vi, pero me dio tanto miedo que me quedé de piedra. Bueno, tan de piedra no, porque me alcancé a esconder entre los puestos del tianguis que se pone los miércoles afuera del consultorio de su padre. Sí, ya sé. Es medio patético todo esto que te cuento, pero las cosas han ido mejorando desde entonces. Después de eso conocí a una chava que qué barbaridad. No te cuento que..... ¡Puta madre, otra vez!Ay dios, ay dios. Pues es que... ahí... ahí... Tania... Tania... ¿Cómo cuál? Pues de la que te acabo de contar. ¿Que no me estabas haciendo caso? Mira, mira, ahí, entrando por los torniquetes. La de saquito café ¡Esa es! Mira que aún está re chula. ¿Qué qué? No, no jodas. Mírame. Estoy todo chamagoso, sin bañarme y hoy no me rasuré. No, así yo no. Ya ni modo. Ahí pa'la otra.
¿Que qué he hecho en todo este tiempo? Pues nada güey. Bueno, sí, un chingo de cosas. Ya son diez años desde que salimos de la prepa ¿no? Okei, sí, tienes razón, apenas son diez años, pero ya tienes cara de señor, no chingues. Ya ni yo, que luego luego saliendo de la escuela me tuve que meter a chambear doce por doce de sacaborrachos y luego de veinticuatro por veinticuatro de guardia en ese pinchurriento centro comercial. Ese donde metieron a los ambulantes quesque para que ya no anduvieran en las calles, ¡pero madres que! Esos güeyes se multiplican como gremlins. Ah, pues fue ahí, por cierto, donde vi a la Katia, o bueno, más bien ella me vio a mí, porque si yo la veo primero, me cae que corro aunque me hubieran corrido. Es que la neta a mi me daba mucha vergüenza estar ahí parado y con mi uniforme de policía balín. Agarra la onda de que entonces yo me sentía todo un ejemplar de la clase media. Obvio que me moría de vergüenza por tener que trabajar en eso. Pero el destino luego es medio gacho y a mi me la hizo. Yo parado en la entrada de la calle de donceles y ella pasando en el carro con toda su familia. Bueno, qué más hubiese yo querido que estuviera pasando. ¡No! Se fue a detener justo enfrente de mi y todo por culpa de ese méndigo coche estacionado en batería, que al intentar salir, tuvo que hacer pinchemil movimientos causando que todos los autos que venían detrás se quedaran parados. De todos modos, yo supongo que no habrán sido más de unos cuantos segundos, pero creeme cabrón, a mi se me hicieron semanas. Con decirte que se me hizo más largo todo ese momento, que la semana que tardé en agarrar valor para llamarle a su casa. Sí, en parte porque para entonces tenía como un año de no verla ni hablar con ella, pero principalmente, porque sentía la necesidad de darle una explicación. No sé de qué, pero quería explicarle algo. Quizá mentirle y decirle que sólo estaba filmando un comercial disfrazado de vigilante o que no estaba tan jodido como ella me me debía estar suponiendo o no sé. Ah, eso. Bueno, sí, creo que todo mundo sabía que yo estaba enamorado de ella ¿no? Incluyéndola claro. Y también que ella tenía ganas de algo conmigo, incluyéndome, claro. Pero nunca le llegué porque yo no tenía carro y ella siempre me contaba que su último novio, mayor que ella, la llevaba a todos lados en carro. Que cosas ¿no? Sigo sin tener carro, nomás que ahora ya no me avergüenza. Ah que caray… me vuelvo a acordar y no puedo aguantar la risa. Esa cara que puso cuando me vio, ella en su nave y yo ahí parado. No fue gusto, ni asombro, ni espanto puro: era algo de todo eso y otro poquito que aún no estoy seguro de qué fue. Yo creo que abrió tan grande la boca en ese momento, que por ahí se le escaparon todas las ganas que pudieron haberle quedado. Válgame, que embarazoso. Todavía me acuerdo y se me pone chinito el cuero. Mira güey, haces que me vaya del tema. Pues que te digo que le llamé. Sí, estaba rete pinche nervioso, pero le llamé. La neta, el haberla visto me hizo darme cuenta de que todavía estaba enamorado de ella y eso, al final, me dio más valor que una botella de Tonayan. Ahora que lo recuerdo, sé que se sacó de onda, pero entonces no lo noté. Balbuceé algunas ideas y ella también, hasta que, como para romper ese incómodo cantinfleo telefónico, quedamos en salir y colgamos. Uff, no manches, pa´qué haces que me acuerde, me da risa y un poquito de pena, ya no sé si contarte lo que pasó después. Ta´bien, ta´bien. Le sigo. Pues resulta que llegó el día y yo iba caminando hacia Plaza Galerías. Sí, esa donde los famosos en desgracia llegan a poner sus huellas, ajá, esa mera. Sí, sí, donde están las huellas de Lucerito. Ándale. Esa. Bueno, pues ahí nos habíamos quedado de ver, y yo me acuerdo que veía todo resplandeciente, no sé si por la emoción o por el sol que se colaba entre los tragaluces. Lo malo fue cuando el fulgor amainó, porque entonces la vi llegando y pude notar que no venía sola. Se había traído a una de sus amigas del salón. La neta ya ni me acuerdo de cómo se llama pero fue como una patada de mula a la mera quijada. Como cuando estás boxeando y te conectan uno de esos nocauts que te dejan parado arriba del ring, pero sin poder moverte, totalmente aniquilado. Ni te caes. Sigues de pie, pero ya no puedes hacer nada, ya estás fuera. Y mira… el pedo no fue la amiga que llevó, de cuyo nombre no quise acordarme tanto tiempo que ya logré olvidarlo, no, eso no. El pedo fue darme cuenta, que ella ya no me veía ni como su amigo, ni como el que pudo haber sido algo en su vida, vaya, ni siquiera como su compañero de clase. Me veía como un cabrón al que no podía ver sola. Con el que había que llevar a alguien que la cuidara. Sí, me la estoy imaginando: “ándale fulanita, no seas mala onda, no pude decirle que no a este güey, acompáñame, plis, no seas así, no me dejes sola”. ¿A poco no te la imaginas tu también? En fin, ese día entramos al cine los tres, platicamos un rato los tres y nos fuimos, ella por su lado y su amiga y yo por otro. Nos despedimos con el típico “luego nos llamamos”, pero nunca más volví a saber ni de ella ni de su amiga. Yo me sentí tan mal esa vez, que al día siguiente que llegué a ponerme mi uniforme de policía balín, ya no tenía vergüenza, sólo me valió madres. Tan me valió madres que tiempo después, vi pasar por la acera de enfrente a otra amiga, que por fortuna era muchísimo menos importante para mi vida. Le hablé y platicamos unos cinco minutos. Ella fue un poco más discreta en su expresión facial, pero después de ese día, jamás volvió a contestarme un correo.
No, no es que me tire al ayate, pero es que hace mucho que no me acordaba de todo esto. Chale, hasta se me hace el nudo en la garganta. Y todo porque a mi carnal, que entonces tenía su empresa de seguridad privada, se le ocurrió ofrecerme chamba en cuanto murió mi papá y no supe decir que no. Yo, estaba en shock por lo de mi padre. Y claro, tengo que admitir que al principio estuvo chido. Antes de ir a parar a esa plazucha, las cosas no andaban tan mal. Bueno, al menos los amigos que me vieron en esa primera etapa, no me retiraron el saludo jajaja, es más, luego iban a verme y aunque no lo reconozcan, yo sé que hasta les daba un poquito de orgullo. ¿Y como no? Traje impecable, cola de caballo, porte elegante, la entrada de un restaurante bar con apariencia de muy finolis, y mi oficio: madredor con clase o sacaborrachos de alcurnia, como quieras llamarle. Ahorita me acordé de una vez que fue a verme el Pelaez, el Lázaro y la Rubí. Sí, Rubí, esta chava que les gustaba a los dos pero que a ninguno se le hizo. Esa mera. Iban pasando por la calle y los vi. Claro que salí rápido a saludarlos y en un momento, estaban casi sobre ellos otros dos de mis compañeros. Parecían mastodontes a su lado. Jaja, la cara que pusieron esos tres cuando mis colegas me preguntaron si había algún pedo. Yo nomás les dije que eran mis amigos y se fueron, pero supongo que en ese momento parecí más importante de lo que en realidad era. Es chido apantallar a veces ¿no? Bueno, pues todo iba bien y parecía ir mejor cuando me mandaron a otra sucursal del bar que está allá por el sur, cerquita del Estadio Azteca. Ahí, tengo que confesarte, me jodí bien y bonito. ¿Por qué? ¿Pues por qué más se jode la gente? Me volví a enamorar. Era hostess y se llamaba o más bien se llama Tania. Todavía me sé sus apellidos como si recitara una cantaleta, pero no te los voy a decir ¿para qué? Sólo estuve con ella unas dos semanas antes de que me volvieran a cambiar. No mames, neta no sabes cómo sufrí. Con decirte que ni siquiera tuve ganas de aventarme unas patadas con cierta cocinera que andabame echando ojitos. Sí, es neta. Era la que más me pedía que le abriera la zona de lokers, dónde siempre quedábamos solos. Iba por cualquier cosa o fingía olvidar a qué había ido. Era re coqueta conmigo y por qué no decirlo, estaba guapetona. Pero yo no tenía cabeza para ella o alguna otra que no fuera esa Tania. No cualquier Tania sino esa. La de allá, la del sur. Ni siquiera porque en aquella sucursal tenía bronca con el gerente. Ni siquiera porque en esta sucursal había más acción. Uno o dos pedos a la semana no lo hacían el lugar más emocionante del mundo, pero era más divertido que ninguno. Bueno, ni con eso me hallaba yo. Tanto sentía que me picaban las ganas de volver a ver a Tania, que según yo muy sutilmente, empecé a alegar que no me gustaba estar ahí, que prefería regresarme. Todavía me acuerdo de la sonrisa de mi hermano cuando accedió a regresarme. Fue mitad complicidad y mitad decir “pinche caliente”, pero por lo que fuera, ahí fui a dar de nuevo. Nomás que ella ya tenía novio. Un mesero con cabeza de maceta. Hazme el pinche favor… Pero bueno. Tuvo su merecido por agandallarse cuando yo no estaba jaja. Bueno, él y todos los que la pretendieron. Sí en serio. Uno a uno, bueno, sólo fueron dos en ese lapso, pero ese a ese, los vi destruirse por fuera y por dentro a causa de ella. El otro era un ex mesero de ahí que había sido su novio un par de días. Una ocasión llegó bien pedo a pedirle que regresara con él. Ella le dijo que no y el güey se puso agresivo. Aahhh pero su pinche novio no fue para hacer algo por ella, y menos cuando el pendejo este sacó la navaja de su sacacorchos y amenazó. Yo sí. En parte por que en ese momento le hubiera hecho ese y más paros a Tania, en parte porque mi trabajo consistía en estar a su lado y en parte porque estaba yo bien pendejo. Claro que cuando sacó la navaja de su destapacorchos sí me dio frío. No te rías. Sí era chiquita, pero que tal que me la clavaba en un ojo. Además yo no tenía nada aparte de mis manos y ni todo el amor que ella me inspiraba logró sacar en mi al Bruce Lee que todos llevamos dentro, así que fui valientemente a pedir paro y el único que salió fue un capitán de meseros con su propia navaja de destapacorchos. Sí, es cierto. Ahora lo veo en retrospectiva y qué cagado se ha de haber visto eso, pero así estaban. Los dos. Cada uno con su navajita de sacacorchos. Ahí sí, entonces me sentí Kato, le hice una rudimentaria llave al ex novio gandalla y le quité su arma. Me sentí tan cabrón. Dios, pensé, yo nací para esto. Por suerte creo que Dios no me oyó. Pero bueno, el chiste es que después de eso, el malvado ex novio se fue humillado y no volvió a saberse de él en el medio restaurantero de caché. Pobre güey. Eso le pasa por andarse metiendo con lo mío. Oh chingá, ya sé que nunca fue mío, pero casi. Espérate que ahorita te cuento eso, pero es que no quiero perder el hilo y lo que sigue es la historia de cómo se dio en la madre su novio el macetón. Eso fue la onda. Más le hubiera valido quedarse con su esposa. ¡Sí! En serio, el cabrón era casado, pero le valió madre y todo mundo supo que dejó a su familia por la bella hostess. Ya ves, quien lo manda a casarse a lo pendejo. Pero como todo en la vida se acaba, que me lo mandan a volar. Resultó que Tania no sabía que este güey era casado y con chamacos y pues cuando se enteró no quiso cargar eso en la conciencia. Será porque también tenía un hijo y era madre soltera. Quien sabe. El caso es que el macetón lo pagó caro. A los pocos días lo corrieron porque agarró la peda y empezó a faltar, pero de todos modos cada noche se iba a parar ahí afuera para verla salir y esperar de ella una señal. Y le pasó igualito que buscador de ovnis, se cansó de esperar y nada que recibió la dichosa señal. Al poco tiempo parecía que se había empachado con píldoras para adelgazar. Estaba flaco, ojeroso y del alegre compadre que atendía mesas, no quedó más que una piltrafa. Yo creo que si no se levantó de esa, terminó de teporocho. Lo que son las viejas ¿no? ¿A mi? No, que va, si a mi ni la muestra gratis me tocó. Ni la enviciadora me dio. Yo creo que por eso sigo bien. Pero me cae que entonces hubiera preferido estar mal. Y por poco. Un día, tiempo después, fuimos al cine. Según éramos amigos, pero mis polainas, yo estaba hasta las manitas por ella. Me moría de ganas por besarla, pero me hacía el fuerte. Nomás te cuento que cuando me tomó de la mano, casi se me para el corazón y otra cosa. Bueno, la otra cosa sí se me paró. Fue inevitable. Me acuerdo que hacía un frío medio de la chingada porque cuando ibamos caminando por la calle, a la salida del cine, me quité la chaqueta de mezclilla que llevaba, y se la puse. Era mi chaqueta favorita. No era un saco, no era una chamarra, era mi chaqueta favorita caray. Casi me congelo ese día, pero era cosa que no importaba mucho yendo al lado de ella que me tenía más bien caliente la cabeza y aunque suene cursi, también el corazón. No te rías güey, estoy hablando en serio. Será que tu nunca vas a sentir el amor. ¡Oh, que ya te calles cabrón! Te decía que la verdad, fue gacho, porque después de ese día, nunca más la volví a ver. Ni a ella ni a mi chaqueta favorita. Y nunca le dije nada. No puedo decir que me haya bateado porque nunca piché, pero sé que tuve miedo hasta el final. Yo creo que acostumbrada a ser tan perreada, se hartó de un güey tan pasguato como yo. Oh, bueno, pero es que a mi me enseñaron a respetar a las mujeres. ¡Ah claro! Como debe de ser. Aunque ahora que lo pienso, pinche respeto de mierda, me dejó sin coger y sin novia hasta después de los veinte porque todas me daban miedo. Y no por lo que me fueran a hacer, sino porque pensaba que cualquier cosa que hiciera o les dijera las iba a molestar y me iban a acusar de acosador. Ni hablar de que mi talón de Aquiles siempre ha sido el rechazo y mi fijación con la otredad. Pero no me desvíes el tema que ya hasta estoy entrando en calor. Aún guardo por ahí una tarjetita del bar con la dirección de su padre al reverso. No le he escrito y no creo hacerlo ya, pero ahí la tengo. Aún la miro y la miro y la guardo junto con la promesa de volverla a encontrar aunque pasen muchos años. Quien sabe, eso está de al tiro holiwoodense. Quizá si un dia me da lo Ethan Hawke y a ella lo Gwinet Paltrow, algo suceda. Mientras me consuelo pasando de vez en cuando frente al consultorio de su padre el psicoanalista a ver si de casualidad anda por ahí. Ahora que me acuerdo, un día sí la vi, pero me dio tanto miedo que me quedé de piedra. Bueno, tan de piedra no, porque me alcancé a esconder entre los puestos del tianguis que se pone los miércoles afuera del consultorio de su padre. Sí, ya sé. Es medio patético todo esto que te cuento, pero las cosas han ido mejorando desde entonces. Después de eso conocí a una chava que qué barbaridad. No te cuento que..... ¡Puta madre, otra vez!Ay dios, ay dios. Pues es que... ahí... ahí... Tania... Tania... ¿Cómo cuál? Pues de la que te acabo de contar. ¿Que no me estabas haciendo caso? Mira, mira, ahí, entrando por los torniquetes. La de saquito café ¡Esa es! Mira que aún está re chula. ¿Qué qué? No, no jodas. Mírame. Estoy todo chamagoso, sin bañarme y hoy no me rasuré. No, así yo no. Ya ni modo. Ahí pa'la otra.
¿amar?
(martes 14 de abril de 2009)
Las cosas no siempre son recíprocas y la línea entre necesitar y amar es siempre muy delgada.
Algunas veces amas a quien necesitas y no siempre necesitas a quien amas. Pero la cosas es así, y cada cual con su cada quien resulta una fórmula mucho más estable que la anarquía en la que viven el sentimiento, la emoción y la carne. Así y sólo así, se evita que ese triunvirato de farsantes (en su sentido teatral) se conduzcan a contracorriente por los vertiginosos rápidos de la vida y la moral moderna.
No obstante, los navegantes que han recogido los remos y navegan con los flujos y al buen amparo del viento, tampoco están exentos de sentir cansancio. Situación que, con el tiempo, vuelve deseable, necesario y hasta por un momento justo, saltar a la orilla, amarrar la embarcación en un sitio donde no nos pueda ver y dejar que sentimiento, emoción y carne, nos acompañen a refrescar la cara sumergiéndola contra el cauce y sentir, por un momento, mientras el flujo de todo nos pega en la cara, que en verdad somos libres y por tanto, estamos vivos.
Las cosas no siempre son recíprocas y la línea entre necesitar y amar es siempre muy delgada.
Algunas veces amas a quien necesitas y no siempre necesitas a quien amas. Pero la cosas es así, y cada cual con su cada quien resulta una fórmula mucho más estable que la anarquía en la que viven el sentimiento, la emoción y la carne. Así y sólo así, se evita que ese triunvirato de farsantes (en su sentido teatral) se conduzcan a contracorriente por los vertiginosos rápidos de la vida y la moral moderna.
No obstante, los navegantes que han recogido los remos y navegan con los flujos y al buen amparo del viento, tampoco están exentos de sentir cansancio. Situación que, con el tiempo, vuelve deseable, necesario y hasta por un momento justo, saltar a la orilla, amarrar la embarcación en un sitio donde no nos pueda ver y dejar que sentimiento, emoción y carne, nos acompañen a refrescar la cara sumergiéndola contra el cauce y sentir, por un momento, mientras el flujo de todo nos pega en la cara, que en verdad somos libres y por tanto, estamos vivos.
snob
(martes 10 de marzo de 2009)
café. al aire libre. mal cafe. mesas bonitas. jazz, blues y bossanova sonando sobre mi cabeza. yo y mi laptop. muchos textos a la vez. a mis espaldas una chica interesante lee algo interesante con cara de interesante. a mi derecha tipos de corbata acorrientan la escena. empezó a soplar el viento. mi café se enfría. es el segundo. a una cuadra de mi casa.
aahhhh dios, ¡se siente tan bien ser snob!
café. al aire libre. mal cafe. mesas bonitas. jazz, blues y bossanova sonando sobre mi cabeza. yo y mi laptop. muchos textos a la vez. a mis espaldas una chica interesante lee algo interesante con cara de interesante. a mi derecha tipos de corbata acorrientan la escena. empezó a soplar el viento. mi café se enfría. es el segundo. a una cuadra de mi casa.
aahhhh dios, ¡se siente tan bien ser snob!
Ella
(viernes 27 de febrero de 2009)
Oh amigo, vaya chica esa de la que me hablas.
¿Es bella?
Sí que lo es. Yo diría que es más que bella.
¿Más que bella?
Sí. Es un golpe de suerte. De los mejores.
¿Te emociona?
Me estremece. Siento magia cuando estoy con ella.
¿Te apasiona?
¡Claro! He estado en su habitación y me ha invitado a pasar la noche.
¿Es accesible?
Mmm, es más bien lejana, pero no ausente. Me hace sentir calor.
¿Entonces es cálida?
Sí. O tal vez el cálido sea yo cuando estoy con ella. O ambos.
¿Te quiere?
Me lo ha dicho ya.
Vaya, sí que es brillante... sorprentende... exitante...
¡Espera, espera! ¿Cómo dices? Eso es exactamente ¿Acaso la conoces?
No, no... desde luego que no amigo. No la conozco. Sólo recordé a alguien a quien sí conocí y que me hizo brillar el corazón y los ojos. ¡Así! justo como tu estás brillando ahora. Y pensé en lo terríble que habría sido si alguien antes y a la vez, la hubiese conocido.
¿De qué hablas?
De nada, de nada. Sólo te digo, con este café mojándome los labios... ¡no amigo! no la he conocido.
Oh amigo, vaya chica esa de la que me hablas.
¿Es bella?
Sí que lo es. Yo diría que es más que bella.
¿Más que bella?
Sí. Es un golpe de suerte. De los mejores.
¿Te emociona?
Me estremece. Siento magia cuando estoy con ella.
¿Te apasiona?
¡Claro! He estado en su habitación y me ha invitado a pasar la noche.
¿Es accesible?
Mmm, es más bien lejana, pero no ausente. Me hace sentir calor.
¿Entonces es cálida?
Sí. O tal vez el cálido sea yo cuando estoy con ella. O ambos.
¿Te quiere?
Me lo ha dicho ya.
Vaya, sí que es brillante... sorprentende... exitante...
¡Espera, espera! ¿Cómo dices? Eso es exactamente ¿Acaso la conoces?
No, no... desde luego que no amigo. No la conozco. Sólo recordé a alguien a quien sí conocí y que me hizo brillar el corazón y los ojos. ¡Así! justo como tu estás brillando ahora. Y pensé en lo terríble que habría sido si alguien antes y a la vez, la hubiese conocido.
¿De qué hablas?
De nada, de nada. Sólo te digo, con este café mojándome los labios... ¡no amigo! no la he conocido.
sucede que....
(miércoles 4 de febrero de 2009)
a veces
Me gustan las mujeres con cara de tortuga.
Me gustan las mujeres con boca de pato.
a veces
Me gustan las mujeres con cara de tortuga.
Me gustan las mujeres con boca de pato.
casi
(lunes 19 de enero de 2009)
Es una noche aburrida
Tan aburrida que casi vienen a mi mente esos pedazos de libros abiertos que no me leí.
Esos pedazos de mujeres abiertas que nunca probé.
Esos pedazos de canciones que me visitaron y los corrí porque pensé que no eran buenos.
Esos pedazos de amigos que me hubieran cambiado la vida de haberles llamado tan sólo una vez.
Ese pedazo de vida que me falta para sentirme grande.
Pero sólo casi, y el casi no deja de ser un no que apenas se ha asomado al tal vez.
Casi, casi, casi.
Es una noche aburrida
Tan aburrida que casi vienen a mi mente esos pedazos de libros abiertos que no me leí.
Esos pedazos de mujeres abiertas que nunca probé.
Esos pedazos de canciones que me visitaron y los corrí porque pensé que no eran buenos.
Esos pedazos de amigos que me hubieran cambiado la vida de haberles llamado tan sólo una vez.
Ese pedazo de vida que me falta para sentirme grande.
Pero sólo casi, y el casi no deja de ser un no que apenas se ha asomado al tal vez.
Casi, casi, casi.
voz
(miércoles 22 de octubre de 2008)
Sólo mi voz ha tocado tu oído o cualquier otra parte de tu cuerpo. Sólo mi voz ha entrado en ti, profundo, hasta dentro, delicioso, pero, al fin y al cabo, es sólo mi voz. Y has de saber, que mi voz es sensible a tu voz. Es como una forma viviente que crece, decrece, se inflama y llora al ritmo del sonido que exhalas cuando sin estar, estas conmigo. Pero, al fin y al cabo, es sólo tu voz. Y tu voz no se puede tocar, aunque he de confesar que no me resigno.
Dependiendo de mi estado de ánimo, trato a veces de ponerle ojos, cabello, cachetes y una boca para platicar con ella y de vez en cuando darle un beso. Otras veces, debo confesar también, trato de ponerle piernas, piel, otra boca, una cálida cadera y dos suaves pechos para jugar a que no es sólo mi voz la que sabe cómo se siente estar adentro. Y juego con esa tú a medio terminar, que, aunque incompleta, se divierte con mis travesuras pornográficas. En realidad no es tan malo, de hecho, es bastante bonito ver como te sonrojas a veces, como te agitas a veces, como te sonríes a veces, como te molestas a veces y como nos reconciliamos, hasta ahora, todas las veces. Me gusta eso y por eso, estoy aprendiendo a cerrar los ojos para tratar de inventarte mejor cada vez. Aún me falta práctica, pero el otro día por poquito lo logro, aunque de todas maneras, siempre me quedo sin terminar.
Soy principiante en el oficio de inventarte, así que tengo que recurrir a algunos trucos. Por ejemplo, cuando me atoro, a veces voy a alguna de esas fotos luminosas en busca de la ayudadita que me falta, pero casi siempre me dejan incompleto. A veces trato de recordar un cachito de esas largas conversaciones nocturnas, pero al rato ya estoy en otro lado y te esfumas. A veces también, me invento una salida a algún lugar desconocido para ambos, pero siempre hay algo que me distrae y enseguida desapareces. No importa, lo sigo intentando. Sé que algún día te he de hacer aparecer frente a mi, de carne, voz y pelo, y entonces, sin saber ni cómo ni dónde, no estarás contigo, estarás conmigo.
Sólo mi voz ha tocado tu oído o cualquier otra parte de tu cuerpo. Sólo mi voz ha entrado en ti, profundo, hasta dentro, delicioso, pero, al fin y al cabo, es sólo mi voz. Y has de saber, que mi voz es sensible a tu voz. Es como una forma viviente que crece, decrece, se inflama y llora al ritmo del sonido que exhalas cuando sin estar, estas conmigo. Pero, al fin y al cabo, es sólo tu voz. Y tu voz no se puede tocar, aunque he de confesar que no me resigno.
Dependiendo de mi estado de ánimo, trato a veces de ponerle ojos, cabello, cachetes y una boca para platicar con ella y de vez en cuando darle un beso. Otras veces, debo confesar también, trato de ponerle piernas, piel, otra boca, una cálida cadera y dos suaves pechos para jugar a que no es sólo mi voz la que sabe cómo se siente estar adentro. Y juego con esa tú a medio terminar, que, aunque incompleta, se divierte con mis travesuras pornográficas. En realidad no es tan malo, de hecho, es bastante bonito ver como te sonrojas a veces, como te agitas a veces, como te sonríes a veces, como te molestas a veces y como nos reconciliamos, hasta ahora, todas las veces. Me gusta eso y por eso, estoy aprendiendo a cerrar los ojos para tratar de inventarte mejor cada vez. Aún me falta práctica, pero el otro día por poquito lo logro, aunque de todas maneras, siempre me quedo sin terminar.
Soy principiante en el oficio de inventarte, así que tengo que recurrir a algunos trucos. Por ejemplo, cuando me atoro, a veces voy a alguna de esas fotos luminosas en busca de la ayudadita que me falta, pero casi siempre me dejan incompleto. A veces trato de recordar un cachito de esas largas conversaciones nocturnas, pero al rato ya estoy en otro lado y te esfumas. A veces también, me invento una salida a algún lugar desconocido para ambos, pero siempre hay algo que me distrae y enseguida desapareces. No importa, lo sigo intentando. Sé que algún día te he de hacer aparecer frente a mi, de carne, voz y pelo, y entonces, sin saber ni cómo ni dónde, no estarás contigo, estarás conmigo.
...
(jueves 16 de octubre de 2008)
Que soledad me da tenerte
Tan vacía, condenada.
Pensando que te llenas
De mis mantos casi secos
Ya no manan. Aún los lames.
No has de dejar gota sobre gota
Y después, así, sin más,
Volverás a ser la víctima
De otro manantial que se ha secado
Que te ha dejado con sed
Pero ¡Corre niña, corre!
Que no has de sufrir por agua,
Mira que hay miles de goteras,
De charcos y de lagos,
Que darían toda su agua
Por mojar tus pechos con sus chorros
Por correr embravecidos
Como ríos nuevos por el cauce de tus nalgas
Antes de darse cuenta,
Que han sido por completo
Ya bebidos
Que soledad me da tenerte
Tan vacía, condenada.
Pensando que te llenas
De mis mantos casi secos
Ya no manan. Aún los lames.
No has de dejar gota sobre gota
Y después, así, sin más,
Volverás a ser la víctima
De otro manantial que se ha secado
Que te ha dejado con sed
Pero ¡Corre niña, corre!
Que no has de sufrir por agua,
Mira que hay miles de goteras,
De charcos y de lagos,
Que darían toda su agua
Por mojar tus pechos con sus chorros
Por correr embravecidos
Como ríos nuevos por el cauce de tus nalgas
Antes de darse cuenta,
Que han sido por completo
Ya bebidos
martes, 11 de mayo de 2010
de mis parajes
(lunes 28 de julio de 2008)
Hago recuento de mi vida últimamente y no veo un espacio vacio en torno a mi. Mi espacio se encuentra casi sitiado por lo menos desde hace casi una década. Por dentro es diferente. El paisaje es desolado, con grandes lagunas que se secaron y peligrosos pozos que parecen no tener fondo. No quisiera caer ahí y por eso no me muevo, aunque así, estoy seguro de que tarde o temprano, nacerá un nuevo agujero, igual o más profundo que los demás y terminará por tragarme. No importa, por ahora sigo sentado, contemplando con una lágrima que aún no se escurre la desolación y la devastación de lo que antes fue un edén, Bueno, quizá sea demasiado pretencioso decir que antes sólo fue un edén, porque ahora que recuerdo, sí que había un gran bosque tenebroso, lleno de plantas carnívoras, alimañas venenozas, ortigas que provocaban incontrolable comezón, pantanos espesos y vaya usted a saber cuánta porquería más, aunque para ser justos con la verdad, ese lugar daba una sensación de protección. De invulneravilidad, a diferencia de la región paradisiaca, que dejaba todo en campo abierto, y por tanto, bastante más vulnerable. Pero amable y tenebroso, en aquel entonces, eran claros el uno del otro. La línea que los dividía era facilmente perceptible y se podía saber cuando se estaba entrando en terrenos agrestes para guarecerse o saliendo de ellos para estar en paz. Hoy no queda nada de eso. Tanto el bosque como el edén han sido saqueados y destrozados lentamente por escencias y personas que alguna vez entraron con todo el amor por salvoconducto y se volvieron plaga. Atacando sin piedad hasta lo que no había, exigiendo peras a los olmos hasta hacerlos sangrar de impotencia y cavando profundos hoyos para sacar más de lo que podían encontrar. El bosque oscuro, con todo y su temple de fortaleza, no tuvo mejor suerte. Fue obligado a confiar y luego saqueado. Le fue exigido bajo chantajes y tormentos, todo aquello que tenía y no tenía, cada árbol terminó seco o vagando por ahí totalmente loco y demente, sin saber que es un árbol. Ahora este bosque ya no protege y las alimañas ponzoñosas y las ortigas que dan inaguantable comezón se han extendido por todos lados. Antes aquí había equilibrio. Había un lugar amable y vulnerable y había un lugar seguro y ponzoñoso. Ahora todo por aquí es inseguro, vulnerable, nada amable y ponzoñoso y lo peor de todo, extremadamente solitario, pues ¿quién va a querer venir aquí después de esto?
Hago recuento de mi vida últimamente y no veo un espacio vacio en torno a mi. Mi espacio se encuentra casi sitiado por lo menos desde hace casi una década. Por dentro es diferente. El paisaje es desolado, con grandes lagunas que se secaron y peligrosos pozos que parecen no tener fondo. No quisiera caer ahí y por eso no me muevo, aunque así, estoy seguro de que tarde o temprano, nacerá un nuevo agujero, igual o más profundo que los demás y terminará por tragarme. No importa, por ahora sigo sentado, contemplando con una lágrima que aún no se escurre la desolación y la devastación de lo que antes fue un edén, Bueno, quizá sea demasiado pretencioso decir que antes sólo fue un edén, porque ahora que recuerdo, sí que había un gran bosque tenebroso, lleno de plantas carnívoras, alimañas venenozas, ortigas que provocaban incontrolable comezón, pantanos espesos y vaya usted a saber cuánta porquería más, aunque para ser justos con la verdad, ese lugar daba una sensación de protección. De invulneravilidad, a diferencia de la región paradisiaca, que dejaba todo en campo abierto, y por tanto, bastante más vulnerable. Pero amable y tenebroso, en aquel entonces, eran claros el uno del otro. La línea que los dividía era facilmente perceptible y se podía saber cuando se estaba entrando en terrenos agrestes para guarecerse o saliendo de ellos para estar en paz. Hoy no queda nada de eso. Tanto el bosque como el edén han sido saqueados y destrozados lentamente por escencias y personas que alguna vez entraron con todo el amor por salvoconducto y se volvieron plaga. Atacando sin piedad hasta lo que no había, exigiendo peras a los olmos hasta hacerlos sangrar de impotencia y cavando profundos hoyos para sacar más de lo que podían encontrar. El bosque oscuro, con todo y su temple de fortaleza, no tuvo mejor suerte. Fue obligado a confiar y luego saqueado. Le fue exigido bajo chantajes y tormentos, todo aquello que tenía y no tenía, cada árbol terminó seco o vagando por ahí totalmente loco y demente, sin saber que es un árbol. Ahora este bosque ya no protege y las alimañas ponzoñosas y las ortigas que dan inaguantable comezón se han extendido por todos lados. Antes aquí había equilibrio. Había un lugar amable y vulnerable y había un lugar seguro y ponzoñoso. Ahora todo por aquí es inseguro, vulnerable, nada amable y ponzoñoso y lo peor de todo, extremadamente solitario, pues ¿quién va a querer venir aquí después de esto?
de mis brazos
(lunes 28 de julio de 2008)
no hay nada especial a mi alrededor, salvo un trozo de carne recién azado en mi mano. no hay ningún destello mágico que me obligue a ser más feliz que antes. Tampoco hay ninguna señal apocalíptica flotando en el ambiente que me obligue a despertar mis angustias. no parece haber, como ya lo dije, nada especial al derredor. Pero de pronto, me doy cuenta de que mis brazos están en V mirando hacia el techo. No he sido yo, eso me queda claro. Es decir, desde luego que son mis brazos los que están en alto y ningún ser ajeno juega con ellos, pero quiero insistir en que no he sido yo. Parece que celebran. Están enhiestos, firmes, tensos y culminan en un apretado puño. Quizá no celebran, Quizá llaman a algún combate del cual aún no sé nada. Estoy desconcertado. Incluso me pregunto si de verdad soy yo. Si acaso por algún bizarro prodigio no estaré metido en la realidad de otra persona que tiene un buen motivo para celebrar o llamar a combate. No, claro que no: idea totalmente deshechada. sí son mis brazos. ¿Será que mis brazos saben algo que yo no sé? o peor aún, ¿será que mis brazos, más libres y sinceros que yo mismo, se yerguen por una causa que me niego a volver conciente? Bueno, algo es seguro: ellos saben más que yo. Ahora estoy convencido, porque de sus puños, brotan lentamente un par de dedos. Uno de cada lado. Se levantan todavía más, Ahora mis dedos se unen a la celebración o al llamado, no puedo saberlo. O más bien, no quiero, porque sé que para descifrar los motivos de mis brazos tengo que pasar por un gran pantano mental y emocional. Toda una aventura del autoconocimiento, tanto audaz como riesgosa. no sé si iré, algo me detiene. Me da miedo. Tal vez sea mejor dejar a mis brazos que se expresen sin hacerles más preguntas. Después de todo, ¿quién soy yo para cuestionar la actitud de mis extremidades? si al fin y al cabo, ellas son más sabias que yo y por este simple hecho, se han ganado mi respeto y mi permiso para ser tan excéntricas como les plazca, en el momento que mejor les plazca. Sólo me queda esperar a que mis brazos terminen pronto con su performance para que vuelvan a ayudarme con este trozo de carne azada, que por ahora, es todo lo que quiero saber de mi alrededor.
no hay nada especial a mi alrededor, salvo un trozo de carne recién azado en mi mano. no hay ningún destello mágico que me obligue a ser más feliz que antes. Tampoco hay ninguna señal apocalíptica flotando en el ambiente que me obligue a despertar mis angustias. no parece haber, como ya lo dije, nada especial al derredor. Pero de pronto, me doy cuenta de que mis brazos están en V mirando hacia el techo. No he sido yo, eso me queda claro. Es decir, desde luego que son mis brazos los que están en alto y ningún ser ajeno juega con ellos, pero quiero insistir en que no he sido yo. Parece que celebran. Están enhiestos, firmes, tensos y culminan en un apretado puño. Quizá no celebran, Quizá llaman a algún combate del cual aún no sé nada. Estoy desconcertado. Incluso me pregunto si de verdad soy yo. Si acaso por algún bizarro prodigio no estaré metido en la realidad de otra persona que tiene un buen motivo para celebrar o llamar a combate. No, claro que no: idea totalmente deshechada. sí son mis brazos. ¿Será que mis brazos saben algo que yo no sé? o peor aún, ¿será que mis brazos, más libres y sinceros que yo mismo, se yerguen por una causa que me niego a volver conciente? Bueno, algo es seguro: ellos saben más que yo. Ahora estoy convencido, porque de sus puños, brotan lentamente un par de dedos. Uno de cada lado. Se levantan todavía más, Ahora mis dedos se unen a la celebración o al llamado, no puedo saberlo. O más bien, no quiero, porque sé que para descifrar los motivos de mis brazos tengo que pasar por un gran pantano mental y emocional. Toda una aventura del autoconocimiento, tanto audaz como riesgosa. no sé si iré, algo me detiene. Me da miedo. Tal vez sea mejor dejar a mis brazos que se expresen sin hacerles más preguntas. Después de todo, ¿quién soy yo para cuestionar la actitud de mis extremidades? si al fin y al cabo, ellas son más sabias que yo y por este simple hecho, se han ganado mi respeto y mi permiso para ser tan excéntricas como les plazca, en el momento que mejor les plazca. Sólo me queda esperar a que mis brazos terminen pronto con su performance para que vuelvan a ayudarme con este trozo de carne azada, que por ahora, es todo lo que quiero saber de mi alrededor.
Hora 15
(miércoles 7 de noviembre de 2007)
… Sin embargo pasa igual. Cada vez igual.
Me apresto. Decidido, tomo impulso. Torpemente corro al vuelo. Dubitante me detengo (a medio metro del impacto). Me rasco la cabeza y me raspo las ideas. Ahora no sé. Hay algo. O más bien, falta algo. Sí, algo falta.
Cómo puedo yo querer transgredir un muro, si detrás del muro sólo un hoyo. El vacío. El no y el sí se dan en aleación. Un bodrio que no se puede saborear. Camino entonces meditante. Pienso. Dudo. Razono. Siento (sobre todo siento). Decido. Pero ya es tarde. La pared me ha tomado por descuido y se ha marchado. Ciento y medio de horas en espera. Y ahí vienen otra vez. Vuelta a pensar, dudar, razonar y sentir (sobre todo sentir).
Tampoco hay mucho que esperar. Es el juego que me he inventado que juego. Mi mazo de cartas y yo, como croupie de mi propia mano, finjo que hay alguien jugando del otro lado de la mesa. Cuando quiero gano, cuando quiero pierdo. Todo es cuestión de no levantar la vista. En cuanto veo que hay nadie enfrente, todo lo ganado desaparece. Lo perdido, tan sólo pierde sentido.
Es la hora quince. Otra vez.
… Sin embargo pasa igual. Cada vez igual.
Me apresto. Decidido, tomo impulso. Torpemente corro al vuelo. Dubitante me detengo (a medio metro del impacto). Me rasco la cabeza y me raspo las ideas. Ahora no sé. Hay algo. O más bien, falta algo. Sí, algo falta.
Cómo puedo yo querer transgredir un muro, si detrás del muro sólo un hoyo. El vacío. El no y el sí se dan en aleación. Un bodrio que no se puede saborear. Camino entonces meditante. Pienso. Dudo. Razono. Siento (sobre todo siento). Decido. Pero ya es tarde. La pared me ha tomado por descuido y se ha marchado. Ciento y medio de horas en espera. Y ahí vienen otra vez. Vuelta a pensar, dudar, razonar y sentir (sobre todo sentir).
Tampoco hay mucho que esperar. Es el juego que me he inventado que juego. Mi mazo de cartas y yo, como croupie de mi propia mano, finjo que hay alguien jugando del otro lado de la mesa. Cuando quiero gano, cuando quiero pierdo. Todo es cuestión de no levantar la vista. En cuanto veo que hay nadie enfrente, todo lo ganado desaparece. Lo perdido, tan sólo pierde sentido.
Es la hora quince. Otra vez.
ALEJAMIENTO
(miércoles 7 de noviembre de 2007)
******************
9 de julio
******************
el nosotros es por momentos.
el nosotros no es todo el tiempo.
y sin embargo
yo es nosotros
tu es nosotros
nosotros es tu
y yo es nosotros
y así, te olvidaste de yo
te importaba el tu convertido en nosotros
y con mi yo
y con tu otros
zurcías de encaje tu nosotros
pero un día cedió
jalaste tanto de yo
que nosotros se razgó
se ha roto en dos
cuanto duele cada lado
de mi lado quedó el nos
de tu lado quedó el otros
***************
en un parque
cuántas veces peleamos por estar en un parque
porque tu, sofisticada y ansiosa querías conocer
salir a lugares fantásticos o simplemente normales
cuantas veces peleamos por estar en un parque
porque yo, infantil y azorable quería recordar
llevarte conmigo a aquel tiempo en que era feliz
jamás resultó, claro, tu eres tu y yo soy yo
*********************
hoy nos vimos
como siempre nos vimos
en el metro
una mirada y beso
y nos fuimos
como siempre nos vimos
y comimos
como siempre comimos
en ese mercado
en ese balcón
arroz con plátano
como siempre comimos
y caminamos
como siempre caminamos
por ese cine
por esa iglesia
por ese parque
cómo siempre caminamos
y nos sentamos
como siempre nos sentamos
siempre en un parque
siempre juntos
siempre mirándonos
como siempre nos sentamos
y venimos a casa
como siempre venimos a casa
a la misma cama
con el mismo abrazo
en el mismo caos
como siempre venimos a casa
y me fui contigo
como siempre voy contigo
a Etiopía
a Deportivo
al Rosario
como siempre voy contigo
sin embargo, hoy no es un día
cómo siempre son los días
hoy será para siempre
el último día de un contigo
************************
Anudamos la cometa tu y yo
Y quedaste en pie
yo me fui a volar
El hilo se rompió
volé de más
y me fui
fui yo quien dijo adiós
Y nada tuvo que ver con el amor
Soy yo quien ya se va
Y duele tanto alejarme
Quise ser normal
Estar tranquilo y no jugar
Quedarme junto y entre ti
pero no pude crecer
Sigo siendo un niño
Que se quiere comer al mundo
Y tu sabrás
que esto es para ti
y espero que algún día
me llegues a entender
********************
Ahora te envidio
tu estás mejor que yo
Lloras, me odias y me matas
Pronto me iré de ti
Yo no lloro ni te odio ni te mato
No veo cómo te has de ir
Ahora te envidio
Para ti es algo inevitable
No hay más peso que el dolor
Para mi no es inevitable
Hay mucho más que dolor
Y tengo encima la pregunta
De si esto es lo correcto
De si valdrá la pena tanta pena
De si al verte de otra mano
No he de romper en llanto.
Pero, por encima de todo
Me aplasta el amor que ahora
ya lejos, me he de guardar
hasta encontrarte de nuevo
aunque lo más probable
es que, para entonces
no estarás más por mi
***************
dónde estás
quiero verte sin que me veas
quiero espiarte muy de cerca
para ver si en verdad te duele
si en verdad me amabas
si en verdad fue verdad
tal vez tus lagrimas de ayer
me dieron la respuesta,
sólo que desde antier
he dejado de creerles
****************
te acuerdas cuando fuimos al día de muertos
te acuerdas cuando vimos a los osos polares
te acuerdas cuando cuidamos de tu sobrina
te acuerdas cuando nos llevamos a la mía
te acuerdas cuando fuimos a esos 15 años
te acuerdas de la puerta a otra dimensión
te acuerdas cuando nos quemamos en la alberquita
te acuerdas cuando vimos la luna
te acuerdas cuando fuimos al buffet
te acuerdas cuando hiciste mi cumpleaños
te acuerdas cuando no hicimos nada
te acuerdas cuando hicimos de todo
yo no me acuerdo mucho de eso
porque estaba distraído
pero sí me acuerdo de tus ojos
porque en verlos se me iba la vida
*****************
12 de octubre
******************
por la mañana
Yo te extraño
Extraño mirarte
Verte ojos necios
Hartos de ausentarse.
Lejanos, enormes.
Extraño morderte
roída juguetona
que cruje tus cachetes.
son manzanas.
Extraño abrazarte
Rodearte dueño y amo
La cintura parlanchina.
Grita vuelve.
Extraño amarte
Vaciarme en tu quimero
amor, hasta secarme.
Vaciarme seco.
Tu, también
me extrañas
Extrañas que te mire
Extrañas que te muerda
Extrañas que te abrace
Extrañas que te ame
Amor,
si nos vamos
Quién la pasará peor
Amor.
********************
por la noche
He vuelto a dormir
He vuelto al sopor de tu amor
Mirada enluta que se cuela por placeres
Pintados de ocre vaivén
Meciendo al son mis sueños
He vuelto a dormir
He vuelto a fingir la risa
Y la sonrisa al verte entrar
Correr mi tiempo, mis fuerzas,
Mis ganas, mis deseos
He vuelto a dormir
Y he vuelto a soñar contigo
Altanera y orgullosa de ti misma
Imbatible a mi suicidio
Y a tu muerte
He vuelto a dormir
He vuelto a dar mi vida
Sacrificio esbelto que alimenta
Tus ensueños de porsiempre
Y nos consume cada por y cada siempre
He vuelto a dormir
He vuelto a ese lugar
Donde Eros, derrotado
Sólo asoma envidioso cual mendigo
Su mirada al opulento Ágape
He vuelto a dormir
Y si es lo que quería o no
¡vaya inútil la respuesta!
sólo tuve que cerrar mis ojos
Por no ver nubes en tus ojos
********************* *********************
********************* *********************
********************* *********************
********************* *********************
********************* *********************
********************* *********************
********************* *********************
******************
9 de julio
******************
el nosotros es por momentos.
el nosotros no es todo el tiempo.
y sin embargo
yo es nosotros
tu es nosotros
nosotros es tu
y yo es nosotros
y así, te olvidaste de yo
te importaba el tu convertido en nosotros
y con mi yo
y con tu otros
zurcías de encaje tu nosotros
pero un día cedió
jalaste tanto de yo
que nosotros se razgó
se ha roto en dos
cuanto duele cada lado
de mi lado quedó el nos
de tu lado quedó el otros
***************
en un parque
cuántas veces peleamos por estar en un parque
porque tu, sofisticada y ansiosa querías conocer
salir a lugares fantásticos o simplemente normales
cuantas veces peleamos por estar en un parque
porque yo, infantil y azorable quería recordar
llevarte conmigo a aquel tiempo en que era feliz
jamás resultó, claro, tu eres tu y yo soy yo
*********************
hoy nos vimos
como siempre nos vimos
en el metro
una mirada y beso
y nos fuimos
como siempre nos vimos
y comimos
como siempre comimos
en ese mercado
en ese balcón
arroz con plátano
como siempre comimos
y caminamos
como siempre caminamos
por ese cine
por esa iglesia
por ese parque
cómo siempre caminamos
y nos sentamos
como siempre nos sentamos
siempre en un parque
siempre juntos
siempre mirándonos
como siempre nos sentamos
y venimos a casa
como siempre venimos a casa
a la misma cama
con el mismo abrazo
en el mismo caos
como siempre venimos a casa
y me fui contigo
como siempre voy contigo
a Etiopía
a Deportivo
al Rosario
como siempre voy contigo
sin embargo, hoy no es un día
cómo siempre son los días
hoy será para siempre
el último día de un contigo
************************
Anudamos la cometa tu y yo
Y quedaste en pie
yo me fui a volar
El hilo se rompió
volé de más
y me fui
fui yo quien dijo adiós
Y nada tuvo que ver con el amor
Soy yo quien ya se va
Y duele tanto alejarme
Quise ser normal
Estar tranquilo y no jugar
Quedarme junto y entre ti
pero no pude crecer
Sigo siendo un niño
Que se quiere comer al mundo
Y tu sabrás
que esto es para ti
y espero que algún día
me llegues a entender
********************
Ahora te envidio
tu estás mejor que yo
Lloras, me odias y me matas
Pronto me iré de ti
Yo no lloro ni te odio ni te mato
No veo cómo te has de ir
Ahora te envidio
Para ti es algo inevitable
No hay más peso que el dolor
Para mi no es inevitable
Hay mucho más que dolor
Y tengo encima la pregunta
De si esto es lo correcto
De si valdrá la pena tanta pena
De si al verte de otra mano
No he de romper en llanto.
Pero, por encima de todo
Me aplasta el amor que ahora
ya lejos, me he de guardar
hasta encontrarte de nuevo
aunque lo más probable
es que, para entonces
no estarás más por mi
***************
dónde estás
quiero verte sin que me veas
quiero espiarte muy de cerca
para ver si en verdad te duele
si en verdad me amabas
si en verdad fue verdad
tal vez tus lagrimas de ayer
me dieron la respuesta,
sólo que desde antier
he dejado de creerles
****************
te acuerdas cuando fuimos al día de muertos
te acuerdas cuando vimos a los osos polares
te acuerdas cuando cuidamos de tu sobrina
te acuerdas cuando nos llevamos a la mía
te acuerdas cuando fuimos a esos 15 años
te acuerdas de la puerta a otra dimensión
te acuerdas cuando nos quemamos en la alberquita
te acuerdas cuando vimos la luna
te acuerdas cuando fuimos al buffet
te acuerdas cuando hiciste mi cumpleaños
te acuerdas cuando no hicimos nada
te acuerdas cuando hicimos de todo
yo no me acuerdo mucho de eso
porque estaba distraído
pero sí me acuerdo de tus ojos
porque en verlos se me iba la vida
*****************
12 de octubre
******************
por la mañana
Yo te extraño
Extraño mirarte
Verte ojos necios
Hartos de ausentarse.
Lejanos, enormes.
Extraño morderte
roída juguetona
que cruje tus cachetes.
son manzanas.
Extraño abrazarte
Rodearte dueño y amo
La cintura parlanchina.
Grita vuelve.
Extraño amarte
Vaciarme en tu quimero
amor, hasta secarme.
Vaciarme seco.
Tu, también
me extrañas
Extrañas que te mire
Extrañas que te muerda
Extrañas que te abrace
Extrañas que te ame
Amor,
si nos vamos
Quién la pasará peor
Amor.
********************
por la noche
He vuelto a dormir
He vuelto al sopor de tu amor
Mirada enluta que se cuela por placeres
Pintados de ocre vaivén
Meciendo al son mis sueños
He vuelto a dormir
He vuelto a fingir la risa
Y la sonrisa al verte entrar
Correr mi tiempo, mis fuerzas,
Mis ganas, mis deseos
He vuelto a dormir
Y he vuelto a soñar contigo
Altanera y orgullosa de ti misma
Imbatible a mi suicidio
Y a tu muerte
He vuelto a dormir
He vuelto a dar mi vida
Sacrificio esbelto que alimenta
Tus ensueños de porsiempre
Y nos consume cada por y cada siempre
He vuelto a dormir
He vuelto a ese lugar
Donde Eros, derrotado
Sólo asoma envidioso cual mendigo
Su mirada al opulento Ágape
He vuelto a dormir
Y si es lo que quería o no
¡vaya inútil la respuesta!
sólo tuve que cerrar mis ojos
Por no ver nubes en tus ojos
********************* *********************
********************* *********************
********************* *********************
********************* *********************
********************* *********************
********************* *********************
********************* *********************
y que tal si...
(martes 25 de septiembre de 2007)
Y que tal si no hablamos de nada… y que tal si sólo nos sentamos a ver como se mete el sol. Que tal si sólo quedamos tu y yo, en silencio, callados, observando ese momento en el que no hay astros en el cielo, sólo hay resolana y un pesado sueño nos invade como cada tarde. Que tal si esta vez no platicamos. Si esta vez no nos contamos nuestros secretos. Si en esta ocasión no nos miramos. Si tratamos de olvidar que estamos a nuestro lado y solamente miramos morir el día. Que tal si aprovechamos que por unos minutos no es de día ni de noche y no hacemos nada. Absolutamente nada. Ni siquiera sonreír. Ni siquiera pelear. Ni siquiera dormir. Que tal si imaginamos que morimos. Si imaginamos que nunca nos conocimos. Si imaginamos que estamos lejos. Cada quien en otro mundo. En otro lugar. En otro espacio. En otro tiempo. Que no eres tu. Que no soy yo. Que somos un lugar. Que eres mar. Que soy un campo. Que eres lluvia. Que soy viento. Que nunca huyes. Que yo me quedo. Que algún día fui. Que algún día fuiste. Que nunca fuimos.
Y que tal si no hablamos de nada… y que tal si sólo nos sentamos a ver como se mete el sol. Que tal si sólo quedamos tu y yo, en silencio, callados, observando ese momento en el que no hay astros en el cielo, sólo hay resolana y un pesado sueño nos invade como cada tarde. Que tal si esta vez no platicamos. Si esta vez no nos contamos nuestros secretos. Si en esta ocasión no nos miramos. Si tratamos de olvidar que estamos a nuestro lado y solamente miramos morir el día. Que tal si aprovechamos que por unos minutos no es de día ni de noche y no hacemos nada. Absolutamente nada. Ni siquiera sonreír. Ni siquiera pelear. Ni siquiera dormir. Que tal si imaginamos que morimos. Si imaginamos que nunca nos conocimos. Si imaginamos que estamos lejos. Cada quien en otro mundo. En otro lugar. En otro espacio. En otro tiempo. Que no eres tu. Que no soy yo. Que somos un lugar. Que eres mar. Que soy un campo. Que eres lluvia. Que soy viento. Que nunca huyes. Que yo me quedo. Que algún día fui. Que algún día fuiste. Que nunca fuimos.
morbo
(martes 25 de septiembre de 2007)
Lo mejor sería venir. Claro que no siempre el ánimo es el propicio, pero aún así, lo mejor sería venir. Aunque sea de vez en cuando. Cada otoño, cada invierno. En verano no, ni en primavera porque todo empieza a oler mal, muy mal. De pronto el aire se vuelve tan nauseabundo que se empieza a perder la conciencia y eso puede ser muy peligroso en un sitio como este, tan anormal, tan escalofriante, tan habitadamente desolado. Aún así, ¿hay acaso alguien que pueda negar que estar aquí proporciona una deliciosa sensación? Esa adrenalina que produce el morbo. Ese morbo que produce estar aquí, disfrutando la vista que se te ofrece. Sintiendo una gran excitación por ser sólo un espectador y a la vez sentir las piernas de chicle, esa taquicardia que parece un redoble de circo, la respiración ahogada y un seco dolor en los ojos que ya hace rato no pueden cerrarse, mientras que con los labios y la lengua totalmente desabridos, tratas de decir algo que no se sabe si es una rezo o una súplica para no ser incluido jamás, en esta fortuita muestra. ¿Acaso no es maravilloso? Jaja. No, pero algún día me lo agradecerás. Sí, en verdad, porque si alguna vez has estado cerca de trascender, es aquí. Ante esto. Sintiéndote totalmente vulnerable. Sabiendo que cada minuto que permaneces pasmado, sin poder gritar ni moverte, te alejas más del público, te implicas en la escena y, poco a poco, te irás mezclando hasta ser parte de este morbo que ahora te pasma.
Lo mejor sería venir. Claro que no siempre el ánimo es el propicio, pero aún así, lo mejor sería venir. Aunque sea de vez en cuando. Cada otoño, cada invierno. En verano no, ni en primavera porque todo empieza a oler mal, muy mal. De pronto el aire se vuelve tan nauseabundo que se empieza a perder la conciencia y eso puede ser muy peligroso en un sitio como este, tan anormal, tan escalofriante, tan habitadamente desolado. Aún así, ¿hay acaso alguien que pueda negar que estar aquí proporciona una deliciosa sensación? Esa adrenalina que produce el morbo. Ese morbo que produce estar aquí, disfrutando la vista que se te ofrece. Sintiendo una gran excitación por ser sólo un espectador y a la vez sentir las piernas de chicle, esa taquicardia que parece un redoble de circo, la respiración ahogada y un seco dolor en los ojos que ya hace rato no pueden cerrarse, mientras que con los labios y la lengua totalmente desabridos, tratas de decir algo que no se sabe si es una rezo o una súplica para no ser incluido jamás, en esta fortuita muestra. ¿Acaso no es maravilloso? Jaja. No, pero algún día me lo agradecerás. Sí, en verdad, porque si alguna vez has estado cerca de trascender, es aquí. Ante esto. Sintiéndote totalmente vulnerable. Sabiendo que cada minuto que permaneces pasmado, sin poder gritar ni moverte, te alejas más del público, te implicas en la escena y, poco a poco, te irás mezclando hasta ser parte de este morbo que ahora te pasma.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
